La protección del medio ambiente con políticas públicas

Un elemento fundamental para la protección del medio ambiente es la actuación de los poderes públicos. Los organismos gubernamentales tienen una responsabilidad de primer orden a la hora de establecer marcos regulatorios que promuevan buenas prácticas en la gestión medioambiental por parte de particulares y empresas.

Políticas pública y transporte

Buena parte de los ciudadanos, especialmente en los entornos urbanos, utilizan algún tipo de transporte todos los días. Una buena política pública para la protección del medio ambiente debe tener en cuenta los modos de transporte y:

  • Promover el transporte público limpio y ecológico: autobuses eléctricos, metro modernizado, tranvías no contaminantes…
  • Promover y bonificar la compra de automóviles ecológicos y respetuosos con el medio ambiente
  • Construir aparcamientos disuasorios en las entradas de las grandes aglomeraciones urbanas
  • Crear más zonas peatonales o restringidas de circulación (sólo residentes)
  • Penalizar a dueños de los vehículos más contaminantes
  • Incrementar los impuestos al carburante, especialmente al diésel
  • Construir una red de puntos de suministro gratuito o muy bonificado para vehículos eléctricos
  • Construir y regular una extensa malla de carriles para bicicletas

Políticas públicas y producción industrial

En cuanto a la producción industrial, la mejor forma de proteger el medio ambiente es promover los procesos productivos limpios, por ejemplo premiando a las empresas con ventajas fiscales y créditos blandos si adaptan sus procesos de forma que sean más ecológicos y respetuosos con el entorno natural. En la misma línea, los vertidos ilegales y la contaminación de aguas y terrenos deben ser penalizados para lograr un efecto disuasorio. Durante mucho tiempo, las multas por estas acciones eran tan bajas que las propias empresas descontaban ese dinero en sus previsiones de ganancias y aún así les salía rentable contaminar.

Políticas públicas y ordenación del territorio

Por último, es importante que los poderes públicos protejan activamente las zonas naturales de especial valor, declarándolas parques naturales, zonas de especial protección, o cualquier otra figura que impida su explotación o desarrollo incontrolado.