¿Qué quiere decir “orgánico”?

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Cuando hablamos de convertirnos en ciudadanos concienciados y activos en la defensa del medio ambiente, enseguida pensamos en el ahorro de energía en casa, o en cambiar nuestra forma de movernos y usar el transporte público. Pero hay otro aspecto que también forma parte integral del nuevo ciudadano comprometido con el entorno: los productos orgánicos.

El concepto de “orgánico” puede parecer relativamente reciente, pero no lo es. Tiene más de setenta años, se originó en Inglaterra con publicaciones como “Look to the land” (1940) y “The living soil” (1943), donde se abogaba por lo natural frente a lo químico y lo local frente a lo importado.

Las ventajas de consumir productos orgánicos son muchas. Empezando por la más importante, al elegir productos orgánicos estamos apoyando una estructura económica, una forma de organizar la producción, mucho más eficiente y sostenible que las tradicionales explotaciones intensivas en agricultura y ganadería.

En efecto, las explotaciones tradicionales generan un consumo de recursos excesivo. Un kilo de proteína animal en ese tipo de negocios requiere el consumo de hasta doce kilos de piensos. La razón es que en estas explotaciones se busca el engorde rápido del ganado por encima de cualquier otra consideración. En una granja orgánica, los animales pastan en el campo y no hay prisa de que engorden de cualquier manera.

En ese sentido, otra razón para comprar carne orgánica es evitar el sufrimiento de los animales. En las explotaciones intensivas la vida de los animales es un sufrimiento constante desde el nacimiento hasta la muerte. En las granjas orgánicas se evita ese sufrimiento, y se les alimenta de forma natural, principalmente con pastos al aire libre.

En cuanto a los productos agrícolas, su cultivo orgánico se fundamenta en el crecimiento natural, sin pesticidas ni químicos.

Tanto en Europa como en Estados Unidos y otros países está regulado legalmente la obtención del sello de “orgánico” por lo que el consumidor puede confiar en que los alimentos con ese sello han seguido un proceso productivo respetuoso con la naturaleza y con los animales.