Todos podemos hacer algo

En la página sobre la selva tropical vimos una herramienta que nos permite calcular nuestra huella de carbono personal y actuar en consecuencia. Ahora vamos a centrarnos en nuestro poder como consumidores.

Mucha gente piensa que siendo sólo un individuo sus acciones son como una gota de agua en el océano, intrascendentes, o casi. Y por ello, o bien viven de una forma que consume recursos en exceso, o no terminan de hacer los esfuerzos necesarios para contribuir a la mejora del medio ambiente.

Pues bien, hay que quitarse de la cabeza esa idea de que nuestras acciones o nuestro estilo de vida son intrascendentes. Cada persona cuenta, y hay maneras muy fáciles de integrar en nuestro día a día que ayudan a luchar contra el cambio climático.global-warming

Como consumidores, tenemos mucho poder. Tanto individualmente como asociados con otras personas a través de alguna organización de consumidores, podemos definir la forma en que las empresas acometen su producción, tratan a sus empleados, a sus proveedores, al medio ambiente… Si somos capaces de penalizar a las empresas que “arrasan” con todo en sus procesos productivos, y premiar a las que siguen criterios de responsabilidad ambiental y social, estaremos dando forma a una economía respetuosa con el medio ambiente.

Por lo tanto, conviene investigar y conocer qué empresas están alineadas con tu forma de pensar y preocuparte por el medio ambiente. En España, por ejemplo, la fundacion-biodiversidad.es otorga premios e informa sobre iniciativas empresariales a favor del cuidado del entorno natural y urbano, y hay asociaciones de consumidores, como OCU o FACUA que publican regularmente revistas y sitios web con información de interés para el consumidor preocupado por el medio ambiente. En casi todos los países hay fundaciones similares.

Si consideramos nuestras acciones individuales como parte esencial de un todo, el impacto positivo en el entorno natural será rápido y efectivo. Todos podemos hacer algo.